El Momento: “Honrar honra”


En la Ciudad de Cristal se encuentra el barrio de los madrugadores de la lonja, los banqueros, los camareros del Timón o la clientela de La Cervecería. Sobre nosotros pasa impasible Alfonso Molina, quien nunca duerme y nunca rechista. Somos un barrio acostumbrado a que los caminos y las avenidas pasen por nosotros, a beber las cañas mientras, con unos amigos a mano izquierda, vemos al Dépor en la pantalla. Acostumbrado a hacer largas colas en La Favorita mientras soñamos con un gordo de Navidad. 

Como un gran embalse, desembocamos sobre Ramón y Cajal, Linares Rivas o la Ronda de Nelle, inundando la ciudad de automóviles, buses y, sobre todo, calidad humana -porque si algo tiene este barrio, es eso-. A Cuatro Caminos lo forman las paradojas, pues nosotros subimos a Castiñeiras de Abaixo por la escalinata de Santa Lucía, que es una de esas joyas urbanas que se esconden secretas, casi incógnitas, en nuestro vecindario. Solo hay que detenerse sobre una ventana para sentir el desfile militar de esta ciudad sobre nosotros, ver pasar el día, los peatones que cruzan, los taxis que esperan silenciosos, los coches fúnebres de Pompas o el viejo café Delicias que resiste estoico con sus mesas de mármol incorruptibles.

José Martí plasmaba sobre la tinta y el papel la siguiente frase: “Honrar honra”. Como todas las sentencias del escritor de la revolución, tiene ese hálito poético y de gran dimensión. Un propósito del que quisimos adueñarnos el día que decidimos formar El Momento.

Este periódico digital quiere ser, en primer lugar, un homenaje a esas alegrías e ilusiones que el barrio nos ha brindado, al mismo tiempo que una ventana para que las nuevas generaciones puedan asomarse y sentir un vecindario lleno de esperanza. Honrando a Cuatro Caminos nos integramos todos, de algún modo como quería Martí, en la influencia de ese círculo de honor y nos convertimos en actores del porvenir.